Por la señorita Kenton, la nueva ama de llaves*
1.
Lo que ocurre con ‘Barbie’ es que el mundo se divide hoy en día en feministas y ultra feministas.
Lo digo sin empacho mientras me sirvo una tostada con mantequilla suiza. Sobre la mesa del desayunador, en el jardín de mi casa en Vermont, tengo un LP de Serge Gainsbourg, un hombre francés que adoro por ser tan bruto, simiesco, sensual y soez.
‘Barbie’ viene con todo a Ochoymedio. Y a parte de vestirnos con ese chillón tono rosa, nos pone a discutir si los hombres, en verdad, han entorpecido nuestras vidas.
Además, si el vil capital nos ha convertido en seres sintéticos que añoramos tener una póliza en el banco, o dos o tres terrenos, en tanto soslayamos las úlceras o el cáncer.
La vida no es color de rosa, y ‘Barbie’ lo sabe.
2.
Ahora que ‘Barbie’ resuena en taquilla, recuerdo ese relato de Virginia Woolf, ‘La dama en el espejo’.
Uno de los primeros textos feministas y anticapitalistas que en 1929, inicios del siglo XX, se erigía como una visión diferente de una sociedad donde los hombres —involuntariamente— debían hacerse cargo de todo, inclusive de las guerras.
Este accidente —donde ellos predominaban— se ha dado en calificar como ‘heteropatriarcado’; y hoy en día, esa horrenda palabra —que suena a tuberculosis— también penetra la historia de Barbie.
Soy vieja cariños míos. Y no me ando con ideologías, pero si amo la moda y las tendencias.
‘Barbie’ es tendencia mundial, así como lo fue la película ‘Breakdance’ de Joel Silberg, de 1984. O lo que también sucedió con ‘Filadelfia’ de Jonathan Demme, de 1993.
Ya sea la estética, las nuevas culturas urbanas o la ética —de tanto en tanto— arman un discurso tan genérico que se vuelve moda.
Por eso, cuando salió Vaselina, la película de Randal Kleiser, de 1978, mi difunto esposo y yo, nos pasamos hablando una semana sobre el aborto y los embarazos precoces.
¿Recuerdan que hasta hace poco toso hablaban de la gordofobia luego de aparecer ‘La ballena’, esa patética película de un hombre que se mal nutre?
3.
‘Barbie’ ni está preñada ni es obesa. Barbie es de plástico y piensa que el mundo es rosa, hasta que su burbuja se rompe y descubre más allá de su atuendo chillón, que el machismo, el sexismo, la frivolidad, son una caja de cartón.
“¿Nunca han pensado en morirse?”.
Camus en su obra ‘El mito de Sísifo’ ya nos indicaba que hay una sola pregunta fundamental en la vida: saber por qué diantres debemos seguir vivos.
‘Barbie’, a su modo, en medio de la película, lanza este bombazo con tufo existencial y suicida, como para darle una hondura a su vida plana.
4.
“No soy un animal, soy un ser humano”, gritaba El hombre elefante de David Lynch. Por su parte, el gran Michel Houellebecq declaraba en su estupenda novela ‘Las partículas elementales’ de 1998: “el hombre ha muerto”. En tanto que Greta Gerwig, ni corta ni perezosa, con ojo capitalista, lanza su mensaje: “dejen de tratarnos como muñecas”.
En un mundo donde ya no se juega el libre albedrío y hay cuotas preferenciales, la directora Greta Gerwig, quien tiene una fama moderada (por oponerse a la existencia de los hombres. Ja, ja. Bromeo), es directora de cintas como ‘Lady Bird’ y ‘Little Women’.
Lo de Greta es un fenómeno que se cocina desde su juventud religiosa y conservadora. Crece en Sacramento (California), estudia en colegio con creencias apocalípticas y fundamentalistas, y decide mirar el mundo con una visión unilateral, siempre desde una mirada exclusivamente feminista.
Un gran acierto, pues en este presente hay muchos votos para quienes hacen un cine con ideología o con discurso de género.
Son buenos tiempos.
5.
Y claro, para los Polanskis, Antonionis, Bergmans o las Lilianas Cavanis, son malos tiempos.
Barbie demuestra que estamos listos para defender discursos en masas. Y en masas meternos en una misma caja de creencias.
Atrás quedará (soy pitonisa) Krzysztof Kieślowski con su trilogía de colores: Azul (Binoche de por medio), Blanco y Rojo.
Hoy el mundo está gobernado por Karol G y por ese rosa que, simplonamente, simboliza todo lo que debemos destruir.
¿Qué?
Honestamente no lo sé.
7.
Por cierto, siendo yo una fiel y respetuosa seguidora de los actores nacidos en el Actors Studio (Lee Strasberg), fan de Marlon Brando, Dirk Bogarde, Bette Davis, olvidaba decir algo sobre Ryan Gosling y Margot Robbie.
Son tal para cual.
Gracias, nos vemos en ‘Barbie’, en el Ochoymedio.
Iré vestida de negro.

*La señorita Kenton es una sencilla ama de llaves, muy responsable y trabajadora, que brindó sus buenos oficios en la mansión Darlington, en Inglaterra, hasta cuando cumplió 50 años. Ahora reside en la ciudad de Nueva York y conoció de cerca el barrio La Floresta de Quito, en un invierno muy lejano y un paseo muy breve. Ochoymedio da la bienvenida a su pluma y augura que sus columnas no sean esporádicas y que nos deleite con su buen gusto.

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