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RivieraLAB: día 3

(Mariana Andrade)
Confirmado. Las piedras de los jardines del hotel son parlantes que reproducen los sonidos de los pájaros. La Carlita tenia razón. Parece que a las dos de la madrugada, se les olvidó apagarlos y el sonido de las piedras era una manada de pájaros en celo y en tremenda borrachera. Ahora entiendo el sistema “all included” de estos hoteles resort-spa de la Riviera Maya mexicana: ‘includes birds, gringos third age, fat boys, spring break teenagers’, etc. etc. Despertamos a las 6 am porque a la Carlita le han entrado las ganas de estar en forma. Su plan es ir a trotar por la playa o montar en una de las bicicletas que estan a dispoción de los huéspedes. No aguantamos mucho afuera porque el sol no nos da tregua, literalmente nos asamos.

La sede principal del festival esta en la Plaza Pelíkanos de Playa del Carmen. Un complejo de 3 salas cuyo dueño es uno de los propietarios de algunos de los hoteles de la zona. Esta ciudad se quedó vacía hace unos años, me cuenta el taxista, hasta que estos empresarios descubrieron el valor de estas playas junto a Cancún. La gente decidio volver por plazas de trabajo. Es la ciudad más nueva de México y la menos mexicana para los mexicanos. De diez mil habitantes que eran, hoy tiene cerca de cuatrocientos mil. No hay cines en la ciudad. Solo los de Plaza Pelíkanos y unos dos más que han sido adecuado para que el festival pueda existir. El resto del año, casi siempre estan cerrados. El taxista me pregunta si es un buen negocio tener una sala de cine independiente en Ecuador con todo el internet puesto ‘a dispocisión del usuario’ (?!). Me quedo callada porque no se que decirle. Solo la Carlita esboza una sonrisa cómplice con el taxista.

El festival tiene una sección denominada Plataforma Mexicana, con cerca de once películas. Que estan enfocados en una programación de cine de autor y de ese cine que no ha encontrado espacios de exhibición, me cuentan sus organizadores. No estoy segura de que ese concepto se refleje en la programación. La definición de cine de autor no tiene que ver necesariamente con películas que no han pasado por la cartelera. Tiene que ver más con un tipo de cine cuyo director expone un punto de vista muy particular, se arriesga fuera de convencionalismos impuestos por el mercado o por las tendencias establecidas. Es como un sello de fábrica que cada día va perdiendo peso. Para mi, películas mexicanas como Temporada de patos (2004) de Fernando Eimbke o las películas de Carlos Reygadas, como Japon (2002), Batalla en el cielo (2005), Luz Silenciosa (2006), que no aceptan la indiferencia del espectador y que son incómodas por naturaleza, podrían estar en esta categoría. Películas como esas son las que me interesaría ver, tengan el sello que tengan.

El cine mexicano tampoco encuentra espacios de exhibición, me siguen contando. México estrena más de una veintena de peliculas (dato por verificar) y muchas no pasan por el cuello de botella impuestos por los Multiplex. Las películas estan máximo dos semanas en cartelera para luego ir a buscar una sala que las reciba. Los organismos de apoyo al cine obligan a los distribuidores a que ubiquen las películas en no menos de cinco ciudades en territorio mexicano, lo que desmotiva a cualquiera, porque no hay salas. La Cineteca prioriza su programación de archivo en la sala que dispone.

Pienso en las similitudes y diferencias que tenemos. Los mexicanos organizan este festival, el RMFF, con un presupuesto que calculo debe estar sobre los dos millones de dólares (según los chismosos del festival). Cuentan con el apoyo de instituciones estatales y de las autoridades del estado de Quintana Roo (aunque su gobernador se tomo la foto con Ethan Hawke para luego abandonar la sala en media función inaugural con más de 50 seguidores (no sé porqué diablos los seguimos invitando). Hay invitados de la industria mexicana y representantes de fondos internacionales de primera categoría, osea, sí pretenden ser una plataforma de apoyo al cine latinoamericano.

Nosotros teniamos un festival que desapareció hace algunos años, el Cero Latitud, por problemas de apoyo financiero e internos que no conozco bien. Su programación, los primeros cuatro años, era destacable. Siguen presentes los EDOC que se mantienen por la férrea voluntad de quienes lo dirigen (recientemente ganaron el máximo apoyo que otorga el Ministerio de Cultura por estar más de diez años vigentes: US$30,000. Les alcanzará para la caja chica seguramente). Ellos, los mexicanos, aspiran a tener espacios de exhibición propios con carácter independiente y nos piden ser parte de la red de exhibición del cine mexicano. Nosotros paree ser, tenemos lo que ellos no tienen (salas) y carecemos de lo que sí tienen (políticas de apoyo estatal).

La conclusión a la que llegamos, ellos y nosotros, es que algo esta funcionando de manera disfuncional en nuestro cine. Se apoya la producción y todos sus procesos, pero cada vez más desaparecen los espacios destinados para que el cine pueda ser visto, aunque quien sabe si el proceso natural sea este mismo. Si no se descubren y posibilitan nuevas formas de exhibición y distribución, pronto desapareceremos todos.

No hay espacios para nuestro cine en America Latina y eso lo he comprobado en cada viaje y en cada festival. El programa Ibermedia suspendió el apoyo a exhibición y distribución porque no habian salas calificadas que aplicaran a la subvención ofrecida. OCHOYMEDIO aplicó y ganó por tres años consecutivos pero ahora ese apoyo ya no existe. Los organizadores del RMFF creen que la experiencia que tenemos en exhibición es inspiradora y digna de imitarse, porque estamos vivos, promoviendo el cine ecuatoriano e iberoamericano por mas de diez años. Cuando escucho esto no puedo sino reprimir un grito ahogado que me empuja a decir lo que realmente nos esta pasando y el estado en el que nos encontramos.

Mejor me voy con la Carlita, la Ana Cris y la Isa a tomar un tequila y me dejo de tanta chingada!!!

OCHOYMEDIO: Valladolid N24-353 y Vizcaya. La Floresta. Quito-Ecuador. Teléfono: (593) 2904 720; (593) 2904 721