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SALA BRASIL

 


Vinicius De Moraes

Ricardo Elias, Brasil, 2006, 121 minutos
En portugués con subtítulos en español

El montaje de un pocket show en homenaje a Vinicius de Moraes por dos actores (Camila Morgado y Ricardo Blat) es el punto de partida para la reconstitución de su trayectoria. El documental muestra la vida, la obra, la familia, los amigos, los amores de Vinicius de Moraes, autor de centenas de poesías y letras de música. La esencia creativa del artista y filósofo de lo cotidiano y las transformaciones de Río de Janeiro a través de raras imágenes de archivo, entrevistas e interpretaciones de muchos de sus clásicos.

Una presentación especial de OCHOYMEDIO y la Embajada de Brasil
FUNCIÓN GRATUITA
Jueves 25 de octubre – 20:00
Reprise – Domingo 28 octubre –  17:00 

 

SALA BRASIL es el espacio para las películas recientes de Brasil en OCHOYMEDIO. El último jueves de cada mes (con repetición el siguiente domingo luego de su primera presentación), de manera gratuita, proyectaremos películas brasileñas recientes que han sido escogidas por su calidad cinematográfica y su temática universal. Hoy en día, el cine brasileño tiene gran visibilidad mundial, y produce más de cien filmes cada año. Pero para llegar a ese lugar, Brasil ha recorrido un largo camino de triunfos y fracasos.

En los años cincuentas fueron las comedias costumbristas, las actrices con piñas en la cabeza que danzaban sambas y mapeyés, que no solo llenaban las salas de cine de Brasil, sino también las de Estados Unidos y Europa. En los sesentas el cine de Brasil cambió. Se hizo social y político. El “Cinema Novo” atrapaba la realidad –una realidad de injusticia y miseria– tal como era. Descendiente directo de las películas de realismo del cine italiano, los filmes de Nelson Pereira dos Santos (Rio 40 Grados) o Glauber Rocha (Tierra en trance) fueron los pioneros en América Latina en hacer declaraciones intelectuales y directamente políticas en el cine.

En los años setenta Brasil produjo Pixote, de Héctor Babenco, y el estilo de lo real maravilloso se impregnaba el su cine. Carlos Diegues hizo Bye Bye Brasil, y Bruno Barreto dirigió Doña Flor y sus dos maridos. El cine se acercaba a la literatura brasileña que comandaba Jorge Amado. Durante la presidencia de Fernando Collor de Mello se eliminaron todos los subsidios al cine y la producción bajo casi a cero.

Con los noventas y el nuevo siglo viene el momento de mayor reconocimiento internacional, en parte gracias a reformas tributarias que incentivaron la inversión privada en el cine. Estación Central de Brasil, de Walter Salles fue distribuida en todo el mundo y ganó, por primera vez para un filme latinoamericano, el Oso de Oro en Berlín. Ciudad de Dios, de Fernando Meirelles, tuvo un influencia enorme en jóvenes cineastas de todo el mundo. En la actualidad, Brasil continúa produciendo más que nunca, y su cine sigue viéndose en todo el mundo.