

A finales del 2000, Gus Pareja , Hanne-Lovise Skartveit y yo decidimos producir algo para la televisión ecuatoriana. Empezamos por preguntarnos qué es lo que quisiéramos ver como audiencia. Crecimos con imágenes importadas: Plaza Sésamo, El Chavo del Ocho y MTV. La incipiente producción nacional tampoco llegó a contar nuestras historias. Las vidas que veíamos en televisión no tenían mucho que ver con la realidad de un adolescente en el Ecuador. La diversidad del país tampoco estaba reflejada en la pantalla.
Así nació la idea de País de cinco: contar la vida de cinco adolescentes de lugares distintos del Ecuador, durante los últimos tres meses de colegio, con el día del grado como el punto culminante de sus historias. Decidimos usar el formato del docusoap o documental serializado, que combina la forma del soap o telenovela con el género documental. Como la telenovela, tiene varios protagonistas, tramas entrecruzadas y un cliffhanger al final del episodio. Como en el documental, los protagonistas no son actores sino personas reales y las tramas no son ficticias. También quisimos distanciarnos del reality, que en 2000 era un género emergente. El reality pone a personas reales en situaciones arregladas con el fin de crear rivalidad e intriga. Nosotros simplemente queríamos crear una ventana a los eventos –grandes y pequeños– en la vida de cinco chicas y chicos. En lugar de escándalos y conflictos, queríamos mostrar una imagen positiva de cómo puede ser vivir en el Ecuador una época de transformaciones como la adolescencia. A nivel de estilo, también queríamos algo distinto a los formatos de televisión a los que estábamos acostumbrados. Adoptamos el estilo vérité, de cámara en mano, luz natural, en donde los personajes se dirigen a la cámara y la presencia del director se hace evidente por medio de sus preguntas o el micrófono que ocasionalmente entra en el cuadro.
Una serie de este tipo no se había hecho antes en la televisión nacional. Decidimos que sería más fácil venderla si teníamos un piloto. Sin presupuesto, decidimos empezar en Quito. Entrevistamos a cientos de alumnos de varios colegios de distintos sectores de la ciudad. En este casting conocimos a los primeros dos de los cinco protagonistas: Santiago y Mariela. Santiago estaba en sexto curso del Arturo Borja y vivía con su padre al sur de Quito. Mariela estudiaba canto por el día e iba al colegio por la noche. Nacida en Cacha, una parroquia indígena en Chimborazo, vivía desde hace unos años en Itchimbía con su mamá y sus hermanos.
Teleamazonas se interesó por el piloto y la producción de País de cinco empezó a comienzos del 2001. Con un mínimo presupuesto no podíamos viajar a cinco rincones distintos del país. Por eso decidimos tener otro protagonista en Quito y los dos restantes en Cuenca y Guayaquil. En esta segunda fase de casting encontramos a Pamela, del Colegio la Inmaculada de Quito, que sonaba con cantar en una banda de pop; Fabián, cuencano, estudiante ejemplar del Manuel J. Calle en Cuenca y Cristina, guayaquileña, del Colegio la Moderna.
La producción de País de cinco terminó un año más tarde. Al ver el resultado, a Teleamazonas le pareció que la audiencia ecuatoriana no estaba preparada para ver una serie como esta. País de cinco nunca salió al aire.
Siete años más tarde, estamos contentos de poder cumplir parte de nuestro objetivo inicial de mostrar a una audiencia historias en las que nos podamos ver reflejados.
Los cinco protagonistas de la serie nos invitaron generosamente a compartir una época de sus vidas llena de cambios, preguntas, emociones y expectativas. Esto fue lo más especial de producir País de cinco. Les invitamos ahora a ustedes a compartir esos momentos y conocer el Ecuador a través de estos cinco chicos. País de cinco se presentará en dos programaciones. La programación 1 consta de los capítulos 1, 2 y 3 y la programación 2 consta de los capítulos 4 y 5.
